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Los responsables de los laboratorios con uno de los murales |
Las obras para la sede central de unos laboratorios médicos en Zaragoza han sacado a la luz unas pinturas que Ángel Orensanz realizó para un restaurante hace más de veinte años.
Éstas resumen el mundo del artista aragonés. Así uno de ellos representa este museo; otro, la sinagoga que adquirió en Nueva York rodeada de sus esculturas; y el tercero, un paisaje del Pirineo en el que aparecen esculturas representantes de su primera época.
Los trabajos de acondicionamiento de este local, siempre relacionado con el mundo hostelero: fue pizzeria, sidrería y brasería, permitieron descubrir esas pinturas que se encontraban en regular estado de conservación.
Tras su restauración, lucen en todo su esplendor en la sede de estos laboratorios.
Fuente: Heraldo de Aragón